Los precios de los combustibles no habían sido tan bajos desde hace años, ofreciendo un soplo de aire fresco a los automovilistas. Sin embargo, no se dejen engañar por esta calma: una nueva tormenta se perfila en el horizonte. El aumento de precios en las gasolineras, programado para principios de 2026, no dependerá de un aumento de los precios del petróleo, sino de mecanismos mucho más insidiosos ya en acción.
Una baja engañosa en la gasolinera
Se habla mucho de los aumentos de precios en las gasolineras, pero ¿qué pasa con las bajas? A finales de 2025, los automovilistas franceses disfrutan de un contexto excepcionalmente favorable, con tarifas que no se habían observado desde hace mucho tiempo. El litro de SP95-E10, el combustible más consumido, ronda alrededor de 1,60 €, mientras que el gasóleo, rey de las ventas (65 %), se muestra a aproximadamente 1,53 €, según cifras oficiales. Es un alivio bienvenido después de años de aumentos incesantes.
Sin embargo, esta calma se basa en una oferta de petróleo abundante y una demanda mundial que se modera. Pero atención, porque detrás de esta buena noticia, una dinámica preocupante ya está en marcha: se espera un aumento de precios para principios de 2026.

La baja actual de los precios de los combustibles es engañosa: incluso sin aumento del petróleo, un aumento en la gasolinera ya está programado para principios de 2026. © Yayimages
Un aumento mecánico a la vista
Desde el 1 de enero de 2026, prepárense para ver el precio de los combustibles subir de 4 a 6 céntimos por litro. Este aumento no será provocado por tensiones geopolíticas en el mercado petrolero. No, lo que se trama aquí es mucho más sutil: se trata de un cambio en el dispositivo de los certificados de ahorro de energía (CEE). Para los no iniciados, estos certificados permiten a los compradores de vehículos eléctricos beneficiarse de un bono en la compra, pero este bono ya no es distribuido por el Estado.
Este mecanismo obliga a los proveedores de energía a financiar acciones destinadas a reducir el consumo y mejorar la eficiencia energética. Al reforzar este sistema, se incrementan las cargas de los distribuidores, que no tienen otra opción que repercutirlas en el precio final. Así, incluso si el barril de petróleo se mantiene moderado, la factura en la gasolinera podría, sin embargo, dispararse.

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Un precio desconectado del mercado
Esta evolución pone de manifiesto una transformación más profunda. El precio del combustible ya no refleja realmente el equilibrio entre la oferta y la demanda mundiales. Por el contrario, ahora integra una parte creciente de dispositivos regulatorios y parafiscales, a menudo invisibles para el consumidor. En este contexto, los márgenes de maniobra políticos se vuelven limitados.
El ministro de Transportes, Philippe Tabarot, ha admitido recientemente que el Estado solo puede intervenir de manera marginal en precios estructurados por mecanismos ya en marcha. La baja actual de los precios en la gasolinera es, por lo tanto, un respiro temporal para los automovilistas. No hay que dejarse llevar por la ilusión de un regreso duradero de los combustibles baratos. El aumento previsto para 2026 deriva de costos que van mucho más allá del simple precio del barril.
En camino hacia lo desconocido
Entonces, ¿qué nos depara el futuro? A primera vista, esta baja de precios parece ofrecer un respiro a los automovilistas franceses. Pero sería ingenuo creer que esta calma va a perdurar. Las nuevas regulaciones y los mecanismos de compensación que se perfilan podrían rápidamente transformar esta situación en un espejismo.
Los automovilistas deben, por lo tanto, prepararse para enfrentar una realidad más compleja que nunca. Entre la necesidad de adaptarse a un mercado petrolero fluctuante y el impacto creciente de las políticas energéticas, el futuro del consumo de combustible parece más incierto que nunca.
Para aquellos que esperan ver los precios mantenerse bajos, probablemente será necesario tener paciencia y prudencia. Sería sabio mantener un ojo en los desarrollos futuros en el sector energético y en las decisiones políticas que podrían influir en nuestra vida cotidiana.

